Uno más de los clásicos de literatura distópica, que ilustra un futuro probable, pero con claras referencias a la actualidad. Es el caso de la falta de interés en la lectura, que se manifiesta, en la novela, como una total indiferencia sobre la realidad. El protagonista forma parte del cuerpo de bomberos, que ahora se dedica a incendiar libros, en vez de apagar incendios. El gobierno ha prohibido tener libros y leerlos, pues hacen pensar y esto evita que la gente esté bien controlada. Así, la gente suele denunciar a las personas que poseen libros. Entonces llegan los bomberos y queman todo, libros, casa, e incluso personas, en el caso de un mujer que prefiere inmolarse junto a sus libros que perderlos.
Entonces Montag, el protagonista, va cayendo en la cuenta de que su vid está vacía y sin sentido. Milly, su esposa, vive siempre tan deprimida, pero se niega a aceptarlo. Ella es capaz de intoxicarse en una noche y negarlo al siguiente día. Lo curioso es que ella es solamente una más entre cientos, quizá miles de personas que, día a día, ingieren grandes cantidades de tranquilizantes y píldoras para dormir, pues existe todo un equipo especial par lavar el estómago de estas personas y volverlas a la "vida".
Montag, además, termina de darse cuenta de su infelicidad cuando conoce a un de sus vecinas, que tiene ideas raras, como la de observar la belleza de la naturaleza, o hacer preguntas que están más allá del terreno de lo común y corriente. Pero como seguramente su familia también posee libros, ella termina por desaparecer a la mitad de la novela. Montag se enamora de ella, y siente tanto su ausencia, que al no verla más, comienza a robar libros de las escenas de incendios. Intenta leerle un libro de poesía a su esposa y a las vacías amigas de ésta. Una de ellas llora al escuchar, sin saber porqué. Finalmente, Milly denuncia a Montag, quien es perseguido como el peor de los criminales.
En su huida, Montag conoce a varios exiliados de la sociedad, iguales a él, que han escapado porque no se resignaban a perder la cultura. Entonces, cada uno de estos marginados ha memorizado un libro, en la espera por una sociedad en donde pueda volver a valorarse todo esto que es tan importante. Al final, mientras está con todos estos personajes, una bomba cae sobre la ciudad, pues el mundo se encuentra en perpetuo estado de guerra. Todos mueren, excepto claro, los exiliados y Montag. Con esto, se abre la posibilidad de fundar una nueva sociedad, con nuevas esperanzas.
Destacan varios elementos de crítica muy importantes, como la televisión que cubre todos los muros de una sala y tiene un dispositivo para insertar, tanto en comerciales como en programas, los nombres de las personas que miran la televisión, y así, la gente como Milly siente que la tele le habla directamente a ella. Así, Milly percibe a los personajes de la televisión como a su familia.
Otro elemento, bastante aterrador, es "el sabueso", un robot hecho para ayudar a los bomberos a rastrear libros y personas. Tiene un olfato mecánico casi infalible y lo peor, es la inyección mortal que sale de su nariz y se clava sobre los perseguidos, es anestesia en una altísima dosis, capaz de matar en pocos minutos.
Esta novela es uno de los básicos cuando de falsas utopías se trata, y también de críticas sociales severas.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
Flush
A diferencia de lo que ocurre en Pinocho, que es una obra donde se exaltan los valores educativos de la modernidad del siglo XIX, en Flush se cuestionan en gran medida estos valores. Pinocho tiene que atravesar, sí, por muchas dificultades, sufrimientos, dolores y crueldad, pero que le llevan finalmente a reformarse e integrarse a la sociedad. La metáfora de Pinocho convertido en ser humano, que mira a la marioneta inmóvil, es la celebración y exaltación de un sistema educativo que, pese a su dureza, ofrece resultados convenientes a la sociedad que necesita creer en el progreso del ser humano.
Pero Flush, es más bien, una crítica a un sistema educativo que necesita anular el ser esencial de cada individuo para rendirlo y sacrificarlo a las necesidades sociales de orden, mesura, contención y equilibrio. Flush no es uno de los libros más representativos de la obra de Virginia Woolf, pero sí es muy representativo de varias cosas:
En primera, precisamente, el carácter crítico de una sociedad que necesita ver rendirse la añoranza adámica del paraíso frente a la moderaciones sociales de la modernidad victoriana. Flush añora, todo el tiempo, la época atávica en la que correteaba tras conejos y libremente paseaba entre animales y plantas salvajes. Pero su naturaleza se doblega amigablemente frente a las necesidades de sus dueños. Igual que hacen los seres humanos cuando abandonan sus impulsos infantiles para crecer.
Otra cosa que sorprende es la agudeza que la autora ha tenido para representar el punto de vista de un perro. Es interesante que, aún en una época en la que no se tenía como ahora una cultura canina y eran un poco desconocidos los resortes que animan a los animales a actuar instintivamente, Woolf ha representado las impresiones de Flush de una forma muy creíble.
Aunque claro que muchas de las vivencias de Flush están animadas por la humanización que de ellas se hace. Eso es inevitable, evidentemente para que un libro cuyo protagonista es un perro pudiera generar interés. Pero uno de los rasgos que se exaltan de él es su conocimento del mundo por los olores. A lo largo del libro, la perspectiva que se desataca es ésta, que me parece novedosa, según la época en que la obra fue escrita.
Aunque Flush no es un libro precisamente conmovedor, sí es una obra que vale la pena leer, para comenzar a tener una visión diferente de lo que significa tener como compañero un perro. Para otros, el libro podría significar otras cosas. Para los amantes de los animales, el vínculo entre Flush y su dueña es fácil de superar.
Pero Flush, es más bien, una crítica a un sistema educativo que necesita anular el ser esencial de cada individuo para rendirlo y sacrificarlo a las necesidades sociales de orden, mesura, contención y equilibrio. Flush no es uno de los libros más representativos de la obra de Virginia Woolf, pero sí es muy representativo de varias cosas:
En primera, precisamente, el carácter crítico de una sociedad que necesita ver rendirse la añoranza adámica del paraíso frente a la moderaciones sociales de la modernidad victoriana. Flush añora, todo el tiempo, la época atávica en la que correteaba tras conejos y libremente paseaba entre animales y plantas salvajes. Pero su naturaleza se doblega amigablemente frente a las necesidades de sus dueños. Igual que hacen los seres humanos cuando abandonan sus impulsos infantiles para crecer.
Otra cosa que sorprende es la agudeza que la autora ha tenido para representar el punto de vista de un perro. Es interesante que, aún en una época en la que no se tenía como ahora una cultura canina y eran un poco desconocidos los resortes que animan a los animales a actuar instintivamente, Woolf ha representado las impresiones de Flush de una forma muy creíble.
Aunque claro que muchas de las vivencias de Flush están animadas por la humanización que de ellas se hace. Eso es inevitable, evidentemente para que un libro cuyo protagonista es un perro pudiera generar interés. Pero uno de los rasgos que se exaltan de él es su conocimento del mundo por los olores. A lo largo del libro, la perspectiva que se desataca es ésta, que me parece novedosa, según la época en que la obra fue escrita.
Aunque Flush no es un libro precisamente conmovedor, sí es una obra que vale la pena leer, para comenzar a tener una visión diferente de lo que significa tener como compañero un perro. Para otros, el libro podría significar otras cosas. Para los amantes de los animales, el vínculo entre Flush y su dueña es fácil de superar.
Diario de Adán y Eva
Como todos los texos de Mark Twain, este pequeño libro es un cuestionamiento más a la fantasía mitológica de referente bíblico. Pero, a diferencia de otros libros como Cartas desde la Tierra, aquí se hace, más bien, una relación de la ingenuidad primordial del ser humano.
Más ingenuos que niños, pero en plenitud sexual, Adán y Eva cuentan sus propias experiencias sobre el mundo en el que recién han sido puestos y del que fueron echados sin más, y sólo por haber puesto en marcha su inteligencia.
Pero no importa. Frente a tantas penurias como se ven obligados a enfrentar, Adán y Eva no están solos. Se tienen uno al otro y eso les es suficiente, y mejora por mucho la perspectiva de haber sido expulsados. Tienen dos hijos, que Adán no se explica de dónde han salido, y en cambio, Eva guarda cuidadosa y discretamente el secreto del origen de estos nuevos humanos.
Pero lo mejor del libro es por supuesto, el final. Frente a la tumba de Eva, muchos años después de haber sido echados del paraíso, Adán sabe que en realidad, el Paraíso está donde Eva. Esa es la verdad.
Más ingenuos que niños, pero en plenitud sexual, Adán y Eva cuentan sus propias experiencias sobre el mundo en el que recién han sido puestos y del que fueron echados sin más, y sólo por haber puesto en marcha su inteligencia.
Pero no importa. Frente a tantas penurias como se ven obligados a enfrentar, Adán y Eva no están solos. Se tienen uno al otro y eso les es suficiente, y mejora por mucho la perspectiva de haber sido expulsados. Tienen dos hijos, que Adán no se explica de dónde han salido, y en cambio, Eva guarda cuidadosa y discretamente el secreto del origen de estos nuevos humanos.
Pero lo mejor del libro es por supuesto, el final. Frente a la tumba de Eva, muchos años después de haber sido echados del paraíso, Adán sabe que en realidad, el Paraíso está donde Eva. Esa es la verdad.
En el número 80de la revista Razón y Palabra, especializada en Comunicología, he publicado un pequeño cuento:
Después de la pesadilla
Después de la pesadilla
jueves, 2 de agosto de 2012
La vuelta de tuerca
Es un relato de fantasmas que a estas alturas, sería considerado un clásico. Pero no lo es en realidad, puesto que son los niños los primeros en ver a los fantasmas, y más aún, no tener realmente problemas con eso. Es también el relato de las tribulaciones de una institutriz que está decidida a dar lo que sea con tal de salvar a los niños de la influencia nefasta de los dos demoníacos espíritus que los rondan.
La historia se hace tenebrosa en la medida en que la maldad se reviste con una de sus mejores caras cada vez que los niños le demuestran dulzura a su maestra. Al pensarlo así, este relato tiene que ser por fuerza uno de los antecedentes de cuentos como Hay que aguantar a los niños, de Stephen King. O de películas donde sean los niños los que estén a merced de la posesión maligna. Eso es lo aterrador, es lo que más angustia a la protagonista, que son los niños los que ven y saben de los espectros y se mantienen en su influencia, y es también lo que puede preocupar mucho al lector.
La obra es, como todas las de su tiempo, una muestra excepcional de cómo se manifiestan y articulan los valores vigentes de la sociedad inglesa victoriana. Me parece encontrar ciertos símiles con Drácula, no solamente en la relación de valores, sino en la puesta en escena de la doble moral de la época. Mientras se habla de respetabilidad en torno a Bly, miss Jessel ha pasado por la deshonra gustosamente a manos de Quint. También en el despliegue de fortaleza moral que la institutriz que protagoniza la historia pone en juego para intentar salvar a los niños. Me recuerda un poco a la de Mina Harker.
También es notable la forma en que la obra se articula, no por nada se le ha llamado vuelta de tuerca a la estrategia que permite un giro inesperado en la trama de una obra.
El libro es uno de los obligados para todos los que gusten de la literatura de terror y más de los giros fascinantes en la trama literaria.
La historia se hace tenebrosa en la medida en que la maldad se reviste con una de sus mejores caras cada vez que los niños le demuestran dulzura a su maestra. Al pensarlo así, este relato tiene que ser por fuerza uno de los antecedentes de cuentos como Hay que aguantar a los niños, de Stephen King. O de películas donde sean los niños los que estén a merced de la posesión maligna. Eso es lo aterrador, es lo que más angustia a la protagonista, que son los niños los que ven y saben de los espectros y se mantienen en su influencia, y es también lo que puede preocupar mucho al lector.
La obra es, como todas las de su tiempo, una muestra excepcional de cómo se manifiestan y articulan los valores vigentes de la sociedad inglesa victoriana. Me parece encontrar ciertos símiles con Drácula, no solamente en la relación de valores, sino en la puesta en escena de la doble moral de la época. Mientras se habla de respetabilidad en torno a Bly, miss Jessel ha pasado por la deshonra gustosamente a manos de Quint. También en el despliegue de fortaleza moral que la institutriz que protagoniza la historia pone en juego para intentar salvar a los niños. Me recuerda un poco a la de Mina Harker.
También es notable la forma en que la obra se articula, no por nada se le ha llamado vuelta de tuerca a la estrategia que permite un giro inesperado en la trama de una obra.
El libro es uno de los obligados para todos los que gusten de la literatura de terror y más de los giros fascinantes en la trama literaria.
Pinocho
A sabiendas de que las historias originales de cuentos de hadas suelen ser terriblemente crueles, había dejado Pinocho para después y aplazando su lectura. Pero como lectora del siglo XXI, resulta que no fue tan terrible como yo creía. Sí es un libro un poco cruel para la época en que fue escrito. A la marioneta la cuelgan de un árbol, la maltratan, casi se quema, la engañan una y otra vez. Pero comparado con la acción de las caricaturas, donde un personaje puede caer desde una alta montaña, sufrir una explosión, ser arrojado por los aires, caer de un avión, etc., y todo esto sin que le pase nada, obviamente, entonces lo que le ocurre a Pinocho no es, en definitiva, ni siquiera cercano.
Lo que sí es interesante es la similitud que todas las cosas que le ocurren guardan con los cuentos maravillosos y sus versiones originales. Parece que el cuento hubiera sido escrito hace mucho más tiempo, cuando en realidad, no es así.
La historia es una metáfora educativa de los preceptos morales que privilegiaban durante la modernidad del s. XIX. Es fácilmente comprensible que Pinocho se vea obligado a madurar y convertirse en un niño trabajador, que va a la escuela, que no cuestiona, que respeta su entorno. Pero la historia también es una muestra, paso a paso, de que no es posible salir al mundo y mantener la inocencia infantil, pues ésta se ve vulnerada a cada momento.
Lo más interesante es el juego de tiempos y espacios que la obra hace. El hada muere y resucita con las travesuras y los aciertos de Pinocho, su padre lo busca incansablemente y se queda atrapado dentro de la ballena, los personajes tienen mucha más complejidad de lo que uno pudiera pensar, no son simples arquetipos, aunque si lo fueran, serían formas complejas, pues cada uno ofrece matices variados, mucho más que una forma simbólica de cualquier personaje.
Es una obra imperdible, por ser un clásico literario, por ser un avance del pensamiento mágico que iba a permear durante el siglo XX, por ser reflejo de los valores e ideales modernistas del s. XIX y porque, aunque la versión de Disney es muy tierna, no es posible quedarse con ella, pues la historia original no tiene nada que ver.
Lo que sí es interesante es la similitud que todas las cosas que le ocurren guardan con los cuentos maravillosos y sus versiones originales. Parece que el cuento hubiera sido escrito hace mucho más tiempo, cuando en realidad, no es así.
La historia es una metáfora educativa de los preceptos morales que privilegiaban durante la modernidad del s. XIX. Es fácilmente comprensible que Pinocho se vea obligado a madurar y convertirse en un niño trabajador, que va a la escuela, que no cuestiona, que respeta su entorno. Pero la historia también es una muestra, paso a paso, de que no es posible salir al mundo y mantener la inocencia infantil, pues ésta se ve vulnerada a cada momento.
Lo más interesante es el juego de tiempos y espacios que la obra hace. El hada muere y resucita con las travesuras y los aciertos de Pinocho, su padre lo busca incansablemente y se queda atrapado dentro de la ballena, los personajes tienen mucha más complejidad de lo que uno pudiera pensar, no son simples arquetipos, aunque si lo fueran, serían formas complejas, pues cada uno ofrece matices variados, mucho más que una forma simbólica de cualquier personaje.
Es una obra imperdible, por ser un clásico literario, por ser un avance del pensamiento mágico que iba a permear durante el siglo XX, por ser reflejo de los valores e ideales modernistas del s. XIX y porque, aunque la versión de Disney es muy tierna, no es posible quedarse con ella, pues la historia original no tiene nada que ver.
martes, 31 de julio de 2012
Artículo publicado
En la Revista Electrónica de Estudios Filológicos, número 23, se encuentra una publicación mía con el tema de la sobremodernidad en relación analógica con la obra El Perfume, de Süskind y La meta de un largo viaje, de Ende. El artículo se titula:
http://www.tonosdigital.es/ojs/index.php/tonos/issue/current
| GRENOUILLE Y CYRIL, DOS PERSONAJES PARA HACER UNA ANALOGÍA DE LA SOBREMODERNIDAD |
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